SUPERVIVENCIA COMPARATIVA

De la supervivencia defensiva a la conciencia colaborativa

En el liderazgo, el coaching y la vida personal, solemos pensar que desarrollar nuestra conciencia significa no volver a reaccionar nunca más desde el miedo. Sin embargo, la realidad es otra.

Cualquier persona puede descender temporalmente a un nivel inferior de conciencia cuando percibe una amenaza.

La diferencia no está en no bajar nunca.

La diferencia está en darnos cuenta, regular nuestra respuesta y elegir conscientemente volver a un nivel de mayor conciencia.

Desde esta perspectiva, podemos distinguir tres estados.

1. Supervivencia defensiva

Diálogo interno: «Tengo miedo de perder.»

Cuando sentimos que nuestro valor, nuestra seguridad o nuestra pertenencia están amenazados, nuestro cerebro activa mecanismos de protección. Dejamos de escuchar con apertura y comenzamos a justificar, explicar o defender nuestra posición.

Caso de Sheila

Sheila presenta un proyecto estratégico ante el comité de dirección. Durante la exposición, un compañero cuestiona uno de los datos que ha utilizado.

Aunque la pregunta es objetiva, Sheila la interpreta como un ataque personal.

Su respiración se acelera, responde de forma impulsiva y dedica varios minutos a justificar cada decisión que ha tomado.

Al terminar la reunión reflexiona y se pregunta:

"¿Realmente necesitaba defenderme o simplemente responder con serenidad?"

En ese momento toma conciencia de que había reaccionado desde la supervivencia defensiva.

Respira, recupera su equilibrio y comprende que una pregunta no define su valor profesional.

2. Supervivencia competitiva

Diálogo interno: «Tengo que demostrar que valgo más.»

En este estado la amenaza ya no consiste únicamente en protegernos, sino en compararnos con los demás.

Necesitamos demostrar experiencia, conocimientos, resultados o reconocimiento para sentirnos seguros.

Caso de Nicole

Nicole participa en un encuentro profesional con directivos de diferentes empresas.

Durante la conversación, otra participante recibe un gran reconocimiento por su trayectoria.

Sin darse cuenta, Nicole comienza a hablar de sus propios logros, de sus certificaciones y de su experiencia para recuperar protagonismo.

Al finalizar el encuentro reflexiona:

"¿Qué estaba intentando demostrar? Mi valor no depende de ser mejor que nadie."

Ese instante de consciencia le permite salir de la comparación y regresar a un estado de mayor equilibrio.

Comprende que el liderazgo no consiste en competir por el reconocimiento, sino en aportar valor allí donde está.

3. Conciencia colaborativa

Diálogo interno: «No necesito ganar. Necesito aportar valor.»

Cuando recuperamos este nivel de conciencia dejamos de interpretar a las personas como rivales.

Escuchamos con curiosidad.

Aprendemos.

Compartimos.

Reconocemos el talento de los demás sin sentir que disminuya el nuestro.

La colaboración sustituye a la competencia y el propósito pasa a ser más importante que el ego.

La verdadera evolución de la conciencia

Uno de los mayores aprendizajes que he observado en el coaching ejecutivo es que evolucionar no significa dejar de bajar de nivel.

Significa reconocer antes las señales internas que nos indican que hemos entrado en modo supervivencia.

Las personas con un elevado nivel de conciencia también pueden descender temporalmente a estados de supervivencia. La diferencia es que permanecen menos tiempo en ellos, porque reconocen antes lo que les está ocurriendo y recuperan conscientemente una respuesta alineada con sus valores.

Cuando desarrollamos nuestra conciencia, el descenso dura menos tiempo.

Detectamos antes el diálogo interno, regulamos nuestras emociones y elegimos volver, de forma consciente, a un estado de colaboración.

Ese es el verdadero liderazgo consciente.

Los niveles de conciencia descritos por Richard Barrett nos recuerdan que el crecimiento personal no consiste en ser perfectos, sino en desarrollar la capacidad de elegir, una y otra vez, desde qué nivel de conciencia queremos responder.

Porque el verdadero liderazgo comienza cuando dejamos de reaccionar para empezar a elegir.

El nivel de conciencia desde el que respondes determina la calidad de los resultados que obtienes.