FIN DE AÑO: CERRAR CON CONCIENCIA PARA AVANZAR CON COHERENCIA
Nos acercamos al final del año y el calendario nos susurra algo más que fechas.
Nos invita a parar.
A mirar con honestidad.
A hacer balance no desde la exigencia, sino desde la conciencia.
Antes de pensar en nuevos objetivos, este es el momento de preguntarnos:
¿Qué he vivido, qué he sostenido y qué ya no necesito cargar?
Objetivos cumplidos, no cumplidos… y objetivos que ya no somos
A principio de año nos marcamos metas desde una identidad concreta:
con unas circunstancias, una energía y unas prioridades determinadas.
Pero vivir transforma.
Por eso, cuando un objetivo no se alcanza, conviene ir un paso más allá del “no lo he conseguido” y preguntarnos:
¿sigue siendo este objetivo coherente con la persona que soy hoy?
Hay metas que no se han cumplido porque faltó foco o constancia.
Y hay otras que no se han cumplido porque ya no nos representan.
Soltar estas últimas no es rendirse.
Es madurar.
Metáfora: el GPS interno
Imagina que a principio de año introdujiste un destino en tu GPS.
Durante el camino ocurrieron cosas: desvíos, obras, cambios de clima, nuevas prioridades.
El GPS no se enfada contigo.
Recalcula.
Cerrar el año con conciencia es hacer lo mismo:
recalcular la ruta sin castigarte por no haber llegado al destino inicial.
Porque a veces, el verdadero logro no es llegar…
sino descubrir que hay un lugar más alineado contigo.
Más allá de los objetivos: la dirección vital
Los objetivos son concretos.
La dirección vital es profunda.
Pregúntate:
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¿Este año me he acercado más a la persona que quiero ser?
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¿Mis decisiones han estado alineadas con mis valores?
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¿He vivido desde la prisa o desde la presencia?
Puede que no hayas cumplido todo lo que te propusiste,
pero quizá has fortalecido tu capacidad de poner límites, de escucharte o de cuidarte mejor.
Y eso también cuenta. Mucho.
Ritual de cierre consciente (emocional y corporal)
Te propongo un pequeño ritual para cerrar el año desde el cuerpo, no solo desde la mente.
Duración: 7 minutos
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Coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen.
Respira lento, profundo, sintiendo el apoyo del suelo. -
Di en voz baja o internamente:
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Esto es lo que he podido hacer este año.
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Esto es lo que no ha sido posible.
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Esto es lo que elijo soltar.
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Al exhalar, imagina que liberas expectativas antiguas.
Al inhalar, deja espacio para una energía más honesta y real. -
Finaliza con esta frase:
“Me permito cerrar este ciclo con respeto por mi proceso.”
Cerrar bien también es liderazgo personal
Cerrar el año no es evaluar resultados como si fuéramos un informe de rendimiento.
Es un acto de liderazgo interno.
Cuando somos capaces de reconocer lo logrado, aprender de lo no logrado y soltar lo que ya no tiene sentido, entramos al nuevo año menos cargados y más coherentes.
Y desde ahí, cualquier objetivo futuro nace con más fuerza.
Porque no se trata de hacer más.
Se trata de vivir y comunicarnos en coherencia con quienes somos ahora.
by Amor Oliva Ramón